El
Espíritu Santo es Dios, y es igual al Padre y al Hijo. Nunca debe de
hablarse de Él cómo si fuese una cosa o solo una influencia. Él es Dios
el Espíritu Santo, y se presenta en la Biblia como un ser distinto del
Padre y del Hijo. En el relato de la creación del Génesis, se le ve
activamente involucrado en esta acción, junto con el Padre y el Hijo.
En el Antiguo Testamento, se posaba sobre los hombres para investirlos
de poder para un servicio determinado. En el Nuevo Testamento lo vemos
viviendo dentro de los creyentes, llenándolos y dándoles el poder para
llevar adelante la gran comisión. El estudio de la persona y el trabajo
del Espíritu Santo es de mucha importancia. Un entendimiento escritural
del Espíritu Santo hace del hombre un mejor creyente y un verdadero
siervo de Dios. |